Si ya tienes en la mira tu viaje a Egipto, seguramente Guiza está en tu lista, y no solamente por las pirámides seguramente. La Pirámide de Micerinos, aunque es la más chica de las tres, tiene una historia muy especial que vale la pena conocer antes de pisar la necrópolis de Guiza. Aquí te contamos todo lo que necesitas saber, bien resumido y sin rollo, para que tu visita sea todavía más padre.
Micerinos, también conocido como Menkaura, fue un faraón de la IV dinastía egipcia. Era hijo de Kefrén y nieto del mero mero Keops, o sea que le tocó cargar con un apellido bastante pesado. A pesar de eso, se ganó fama de gobernante justo y querido por su pueblo, algo que no era tan común entre los faraones de su época.
Se calcula que Micerinos gobernó Egipto alrededor del 2510 a.C., durante el Reino Antiguo, en plena época dorada de las pirámides. Fue un periodo en el que Egipto tenía los recursos y la organización necesaria para levantar estas obras monumentales, aunque para cuando le tocó su turno a Micerinos, las cosas ya no estaban tan boyantes como antes.
Como todas las pirámides egipcias, la de Micerinos tenía un propósito funerario: ser la morada eterna del faraón y garantizar su paso al más allá. Se construyó siguiendo la tradición religiosa egipcia, pensada para proteger el cuerpo del rey y sus pertenencias durante su viaje hacia la vida eterna.
Según los registros históricos, Micerinos fue recordado como un gobernante justo, a diferencia de la fama más dura que cargaban su padre y su abuelo.
Los historiadores calculan que su reinado duró entre 18 y 22 años aproximadamente, aunque las fuentes no son del todo exactas.
La pirámide de Menkaura mide poquito más de 65 metros de altura original (hoy se conservan cerca de 61 metros), muy por debajo de los 138 metros de Keops o los 136 de Kefrén. Su base también es bastante más reducida, lo cual la hace ver casi chaparrita al lado de sus vecinas.
Hay varias teorías sobre por qué salió tan chica. Algunos expertos apuntan a que el reinado de Micerinos fue más corto y no le alcanzó el tiempo. Otros creen que el país ya no tenía la misma capacidad económica para sostener proyectos tan faraónicos (nunca mejor dicho) como los de sus antecesores.
Sí, muy probablemente. Para la época de Micerinos, Egipto empezaba a mostrar señales de desgaste tras décadas de construcciones colosales. Mantener ejércitos de trabajadores y recursos para una obra del tamaño de Keops ya no era tan viable, así que se optó por un proyecto más compacto pero igual de simbólico.
Algo que distingue a esta pirámide es que sus primeras hiladas están revestidas con granito rojo de Asuán, un material carísimo y difícil de transportar en aquella época. Esto refleja que, aunque más pequeña, no le escatimaron calidad ni prestigio.
A diferencia de sus vecinas, que están casi completamente recubiertas de piedra caliza pulida, la Pirámide de Micerinos combina caliza en la parte superior y granito en la base, dando un contraste visual muy particular. Además, su templo funerario muestra un estilo de construcción distinto, con bloques más grandes y toscos.
Se cree que el plan original contemplaba revestir toda la pirámide en granito rojo, pero la obra quedó inconclusa. Por eso hoy se pueden apreciar bloques sin pulir en varias secciones, una especie de "obra en proceso" congelada en el tiempo.
El interior cuenta con un pasillo descendente que lleva a una serie de cámaras y corredores decorados con relieves, algo poco común en las pirámides de esta dinastía. Este sistema conecta distintas antecámaras antes de llegar al corazón de la construcción.
La cámara funeraria principal está excavada directamente en la roca y ahí se ubicó originalmente el sarcófago de basalto del faraón. Lamentablemente, este sarcófago se perdió en un naufragio durante su traslado a Inglaterra en el siglo XIX.
Durante las exploraciones del siglo XIX se hallaron restos de un ataúd de madera con inscripciones, así como fragmentos óseos que en su momento se creyó pertenecían a Micerinos, aunque estudios posteriores determinaron que eran de una época mucho más tardía.
La de Micerinos suele considerarse más manejable por su tamaño, aunque los pasillos siguen siendo angostos.
Generalmente Micerinos recibe menos visitantes que Keops, así que puede ser una experiencia más tranquila.
Junto a la pirámide principal hay tres pirámides más pequeñas, probablemente destinadas a reinas o miembros de la familia real. Una de ellas incluso muestra intentos de recubrimiento en granito, similar al de la pirámide principal.
El templo funerario, ubicado en el lado este de la pirámide, servía para los rituales de culto al faraón fallecido. Se construyó con enormes bloques de piedra caliza y, aunque quedó inconcluso, se terminó posteriormente con adobe por orden de su hijo y sucesor.
El Templo del Valle conectaba con el templo funerario mediante una calzada procesional y era el punto de entrada ceremonial al complejo. Ahí se han encontrado algunas de las esculturas más importantes de Micerinos, hoy exhibidas en distintos museos.
El coronel británico Howard Vyse fue de los primeros en explorar a fondo la pirámide en 1837, descubriendo el sarcófago y varias cámaras internas. Sus expediciones, aunque un poco rústicas para los estándares actuales, sentaron las bases para futuras investigaciones.
Actualmente, misiones egipcias y arqueólogos internacionales siguen estudiando el complejo funerario completo, buscando entender mejor la organización de las pirámides satélite y el proceso constructivo inconcluso.
Algunas de las estatuas más famosas de Micerinos, como las tríadas que lo representan junto a diosas egipcias, se encuentran hoy en el Museo Egipcio de El Cairo y en el Museum of Fine Arts de Boston.
Guiza está a unos 20-30 minutos del centro de El Cairo, dependiendo del tráfico. Puedes llegar en taxi, Uber local o como parte de un tour organizado, que suele incluir las tres pirámides principales y la Esfinge.
Sí, se puede entrar a la Pirámide de Micerinos comprando un boleto adicional al de entrada general a la necrópolis. El acceso es por pasillos angostos y algo empinados, así que no es recomendable si tienes problemas de movilidad.
El boleto general te da acceso a la zona de las pirámides de Guiza y una vista cercana de las tres estructuras, pero entrar al interior de cada pirámide requiere un pago extra por separado.
Con un par de horas alcanza para recorrer el área exterior de las tres pirámides y la Esfinge. Si quieres entrar a la Pirámide de Micerinos, agrega unos 20-30 minutos extra.
Sí, hay registros históricos de un intento de demolición en el siglo XII que fue abandonado por lo complicado y costoso del proceso.
Hay algunos restos de inscripciones, aunque no tan abundantes como en otras construcciones egipcias.
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Como mencionamos, se cree que la muerte de Micerinos interrumpió el plan original de revestir toda la pirámide en granito rojo, dejando partes sin pulir que hoy se pueden apreciar a simple vista.
Gran parte del revestimiento de caliza fina fue retirado con el tiempo, ya sea por saqueo o para reutilizar el material en otras construcciones, algo bastante común en la historia de las pirámides de Egipto.
Existe una leyenda que dice que un intento de destrucción en la época medieval, ordenado por un gobernante que quería demoler las pirámides, fracasó justo con la de Micerinos por lo dura que resultó ser la roca de granito.
Keops es la más grande y antigua de las tres, con una precisión constructiva impresionante para su época. Micerinos, en cambio, apuesta más por el detalle y los materiales finos que por el tamaño.
Kefrén conserva parte de su revestimiento original en la punta, lo que la hace fácil de identificar desde lejos. Micerinos, en cambio, destaca por su combinación de granito y caliza en distintas secciones.
La verdad es que no hay una "mejor", cada una tiene su chiste. Si buscas grandiosidad, Keops te va a volar la cabeza. Si te llama más la atención el detalle arquitectónico y la historia detrás de una construcción inconclusa, la Pirámide de Micerinos te va a encantar.
La Pirámide de Micerinos, aunque no sea la más grande ni la más famosa, tiene una historia y unos detalles arquitectónicos que la hacen única dentro de la necrópolis de Guiza. Desde su revestimiento en granito rojo hasta las leyendas que la rodean, esta construcción del faraón Micerinos merece un lugar especial en tu recorrido por las pirámides de Egipto.
¡Anímate a conocerla en persona!
Si ya tienes ganas de ver con tus propios ojos este pedacito de historia egipcia, no dejes fuera de tu itinerario la Pirámide de Micerinos. Planea tu visita a Guiza, contrata un buen guía y vive de cerca uno de los legados más fascinantes del Antiguo Egipto.
Principalmente en el Museo Egipcio de El Cairo, aunque también hay piezas en museos de Estados Unidos.
Sí, periódicamente se realizan estudios y trabajos de conservación en todo el complejo de Guiza.